Rafa Nadal vuela en Nueva York, un tenista desatado que ya está en semifinales. El español sigue como un tiro en su camino triunfal sobre el cemento americano y despachó con una superioridad asombrosa su duelo de cuartos de finalante Tommy Robredo, al que derrotó por 6-0, 6-2 y 6-2 en una hora y 40 minutos. Nadal, que lleva 20 victorias de 20 en pista dura este año, luchará por estar en la final del próximo lunes ante Richard Gasquet, que horas antes venció a David Ferrer. El duelo ante el francés será el sábado.
Es la crónica de un partido sin historia. Nadal ganó de principio a fin, un monólogo en la noche neoyorquina con desenlace según lo previsto. Le favorecía la estadística con ese 6-0 inapelable ante Robredo y la buenas maneras en las jornadas anteriores. Y eso que enfrente tenía aRobredo, héroe en Flushing Meadows después de enterrar a Roger Federer en los octavos de final. Nadal fue demasiado para él, imposible completar otra gesta de semejante calibre.
En buena parte porque Nadal es mucho más que Federer en estos momentos y lo demostró desde el primer juego. Como un tornado, destrozó a Robredo con un resto profundo y mantuvo la misma tónica al saque, un seguro ya que no lo había perdido en lo que llevaba de torneo. Tampoco lo hizo esta vez y ya van cinco encuentros sin break en contra.

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