martes, 19 de noviembre de 2013

El misterio de los cuadros de Gürlitt

El misterio que rodea el caso persiste desde hace una semana. Una foto deHitler y la fabulosa suma de “más de mil millones de euros” abrieron entonces boca en el semanario Focusa la novelesca historia de una colección perdida con obras de Picasso, Matisse, Beckmann, Macke o Durero de la que nadie supo hasta 2010. Unos funcionarios de aduanas sospecharon en ese año de un anciano que llevaba 9.000 euros encima al regresar desde Zúrich a la capital bávara. Investigaron durante dos años y, en febrero de 2012, obtuvieron una orden judicial que les dio acceso al piso de Cornelius Gurlitt.
Hildebrand Gurlitt, su padre, había sido uno de los pocos marchantes elegidos por los nazis para vender las piezas de arte degenerado que hicieron retirar de los museos y galerías públicas. También hacía negocios con familias judías que tuvieron que dejar Europa. La Fiscalía sospecha que una colección guardada de aquél modo en un piso particular podría estar compuesta de obras robadas a familias judías durante la dictadura de Hitler.

Cornelius Gurlitt rechaza entregar voluntariamente la colección de arte que le decomisó la Fiscalía de Augsburgo en 2012. El coleccionista de 80 años defiende su derecho a conservar los más de 1.280 dibujos y pinturas hallados en su piso de Múnich.
En una entrevista publicada el domingo en el semanario Der Spiegel, el anciano asegura que su padre, el marchante de arte Hildebrand Gurlitt, adquirió todas las piezas de forma completamente legítima.
Los investigadores están comprobando la procedencia de la gran colección que Gurlitt almacenaba en secreto en una de sus viviendas en el barrio muniqués de Schwabing. Su progenitor, Hildebrand Gurlitt, fue represaliado por el régimen debido a su parcial ascendencia judía, pero colaboró con los nazis en la venta de lo que llamaban el “arte degenerado” de las primeras décadas del siglo. El caso ha levantado enorme expectación en todo el mundo.


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